viernes, 23 de abril de 2010

Vivencias...

En este mundo, cuantas más vivencias tiene una persona, más conocimiento del medio tiene, pero hay vivencias que no se deberían vivir (valga la redundancia).

Gracias a Dios, hasta hace tres semanas, casi todo me iba de cara, pero hay que ver como se pueden joder las cosas en dos segundos.

Cuándo vi a mi padre muerto en el suelo, bueno, incluso cuando oí el golpe de la caída, supe que algo había cambiado para siempre, y ese algo no era bueno.

Todos nosotros tenemos en la cabeza un estereotipo de familia: madre, padre e hijos. Pues ahora, a mi me ha tocado cambiar esa idea. No os podéis imaginar lo sumamente jodido que es vivir sin tu padre. Y eso que solo llevo tres semanas.

Antes de que mi padre muriera, nunca lo había echado de menos... Pero ahora, no hay momento o gesto que no me recuerde a él. Intentas no pensar en nada relacionado, pero todo, hasta una línea en el suelo, te lleva a lo mismo.

Es muy jodido cerrar los ojos y ver solo una imagen: a tu padre muerto. Pero es algo que hay que aprender a sobrellevar.

En estos momentos, cuando todo el mundo te dice "reza, que tu padre está en el cielo con Dios..." tú te planteas muchas cosas sobre la existencia o inexistencia de Dios. No me cabe en la cabeza (y mira que la tengo grande) que haya un Dios que te pueda hacer estas putadas, así porque sí, sin más...

Lo que pasa, es que en estos momentos te obligas a creer que hay un cielo, que hay un Dios, que hay algo, porque para mi, eso significa, que mi padre, de una manera, o de otra, está conmigo.

Sed buenos!

1 comentario:

  1. Guillermo, tu padre estará contigo siempre exista un Dios o no exista, te acompañará en cada vivencia de tu vida porque recuerda no sé si estará en el cielo o vive con Dios pero lo más importante es que vive en tu recuerdo, y cómo en una de mis reflexiones dije los que ya murieron no hay que compadecerlos, hay que admirarlos, ya que gozaron, sufrieron, amaron, vivieron y murieron.
    Cada día es una pequeña vida, al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. Y te puedo asegurar que creo que te conozco bien que tu padre gozo cada segundo de su vida gracias a vosotros.
    Guillermo, siempre conmigo!

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